*Para mi señorita Del Valle particular, creo que es hora de que recuperes la seguridad y la confianza, en definitiva la autoestima. Según mi experiencia es el único camino para ser feliz, y cualquier día es un buen día para empezar.
domingo, 9 de agosto de 2009
*Para mi señorita Del Valle particular, creo que es hora de que recuperes la seguridad y la confianza, en definitiva la autoestima. Según mi experiencia es el único camino para ser feliz, y cualquier día es un buen día para empezar.
lunes, 11 de mayo de 2009
Eres mi persona favorita (tú puedes todo y más).
Levántate. No merece la pena estar encabronada con el mundo. Acércate al espejo y recompón los pedazos, mírate. Eres la misma de siempre. Te has levantado una y otra vez, no va a ser ahora la excepción. Bébete las lágrimas que te quedan, convéncete de que ya no las quieres llorar. Nada de canciones tristes, que nos conocemos, y no es que lo diga yo, va en contra de todos los manuales de autoayuda del mundo. Vamos, es primavera en la ciudad. Muévete, sal a pasear, vives en París. Acércate hasta los puestos del Sena y cómprate aquel poster, ve al Louvre, o mejor, al Pompidou, ya sabes cuánto me gusta. Recoge la bicicleta que abandonaste el otoño pasado, ya es tiempo de volver a utilizarla. Sonríe, sonríe mucho, no dejes que la tristeza te gane la batalla. Olvida las inseguridades, ponte guapa, maquíllate, recógete el pelo y sal a bailar. Busca algo que te ilusione, recupera la sensación de que va a ser un buen día. Llámame cuando necesites reír, cuando necesites llorar. Y empieza a contar los días… el quince de junio volvemos a vernos, y piénsalo, no queda nada. viernes, 13 de marzo de 2009
Que se ponga el sol por donde quiera.

No estaba del todo enterrado. Fue quitarle el plástico transparente que lo protegía y se cubrió de arañazos. Exactamente igual que la vez anterior. Pensé que podría ser por una vez como esas personas que no quitan el plástico durante meses para que no se raye, para que siempre esté comonuevo (que no nuevo). Pero antes o después se acaba rayando por el lado que no tiene plástico, no importa cuánto cuidado hayas tenido. A menos que lo entierres en una caja, plástico incluido, pero reconozcámoslo, pierde todo el sentido.
No había vuelto a pensar en ello. Me había acostumbrado a llevar la mochila puesta, tanto que me había olvidado de ella. Es hora de dejar los malos recuerdos por el camino, pesan demasiado. Y entonces seré capaz de mirar hacia atrás y pensar de una vez que todo lo que he ganado merece tanto o más la pena que lo que decidí dejar. Más, sin duda. Tienes razón, no fue para tanto y hace mucho que ha dejado de tener sentido. Adiós a todo lo que tenga que ver contigo.
domingo, 8 de marzo de 2009
Volveré a los sitios donde nunca he estado como vuelvo siempre al punto de partida.
Si me diesen la oportunidad no lo dudaría ni un momento. Suenas como si nadie te hubiera contado nunca que hay sueños que sí se cumplen, que hay destinos que van de la mano, que se tocan por muy paralelos que discurran. Como si nadie te hubiera contado que las líneas paralelas convergen en el infinito, la sensación intangible más parecida a cinco años mirando hacia otro lado, hacia el lado equivocado. Pero la eternidad no existe porque cada momento es el ahora, porque es imposible el miedo incontenible y le has ganado la partida. Cuéntale que has decidido que algo en tu vida tiene que cambiar… y que hoy es el día. Pídele una tregua al tiempo y cuéntale que de sus ojos nacen tus ochocientos veintisiete motivos.Nadie que no seas tú va a concederte esa oportunidad.
Y no te olvides de acariciar la luna que se está volviendo loca.
viernes, 9 de mayo de 2008
Punto y aparte
He descubierto que hay momentos en la vida que, aunque no eres consciente hasta que no tienes la perspectiva que sólo puede dar el tiempo, resultan ser un punto de inflexión en el que lo que dejas atrás no tiene nada que ver con lo que viene después. E inevitablemente son circunstancias que te cambian de alguna manera. Sé que hoy no le doy a las cosas ni la mitad de importancia de la que le daba antes, pero me he dado cuenta que nada importa ni tanto ni tan poco, sino que depende del rasero que elija para medirlo, y que es distinto cada día, a cada rato, que cambia conmigo. He vencido un poco más mi timidez, ésa que a menudo atrancaba las palabras en algún lugar entre mi estómago y mi garganta. Hoy pienso menos y actúo más, sonrío (aún) más a menudo y si te descuidas, te invito a salir con un descaro recién adquirido. Y ¿por qué no voy a decirlo? Soy un poco más feliz cada día. No me importa reconocerlo, mi vida es sólo mía, y nadie puede hacerlo por mí. Mejor o peor, sólo puedo hacerlo yo. Y por si he acertado un poco, y era esto a lo que referías tú... no te preocupes, no pienso convertirme en otra.
(Y en otro orden de cosas, ahora que ha dejado de ser una sospecha y sé que te paseas por mi blog con el mayor de los descaros, reconozco que no me queda más que sorprenderme...¿y qué? ¿y qué? ¿qué le voy a hacer? La historia no da para más.)