Mostrando entradas con la etiqueta PALABRAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PALABRAS. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de septiembre de 2009

The way you looked at me when we met.

No importa nada porque hace tiempo decidí que no merecía la pena pensarse las cosas del corazón si no quería perderme ni uno sólo de los momentos intensos que me corresponden. Que ya había pensado demasiado y dándole tantas vueltas a las cosas sólo conseguía que perdieran el sentido. Así que no importa que nos conociéramos justo antes de mi viaje. Ni importa por qué me llamaste al día siguiente, y al siguiente del siguiente. No importa de dónde salió la magia, ¿era luna llena…?, ni importa que no echáramos a correr cuando aún podíamos, ni que no te partiera la cara aquella noche en la que sugeriste que aún estábamos a tiempo. Y no lo hice porque sabía que volverías a llamarme. Y me llamaste. Y no importa por qué. Ni importa por qué me gustaba acariciarte la nuca cuando me besabas y que me dieses besos en la frente. Lo que verdaderamente importa es que tú estás en Madrid y yo en París, y aún así creo que el mundo es un poco menos malo porque existes. Me gusta esta ciudad, pero siento que se me queda un poco grande, grande y complicada, y hoy eché de menos MadriZ en general... y a ti en particular.


Las despedidas son promesas llenas de reencuentros. 

domingo, 14 de junio de 2009

Contra todo pronóstico, contra los demás, contra el tiempo, la ausencia, las distancias, las circunstancias, contra todo eso… ha sido un año fantástico. Y ya no quiero saberlo y cuestionarlo todo, sólo me interesa sentir, y eso es todo lo que puedo prometer. Necesito desconectar unos días, así que hago las maletas y me largo a París, que entre otras cosas, ya te echo mucho de menos.

Me duele la cara de tanto sonreír.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Puedo partirme y negociar la otra mitad (o felices veintitrés).

Recordaré mis veintidós por las postales que he recibido desde cada rincón del mundo en el que has estado. Por el verano que disfruté como una enana de principio a fin, y te descubrí, nos descubrimos, aún más (si cabe). Por un septiembre de despedidas, otra vez. Por la llamada al móvil de tu madre en la que tú cogiste el teléfono para decirme que ese cinco de octubre ya estabas en Madrid. Por haberme acostumbrado a tenerte lejos, y aún así seguir recibiendo cada email con la misma ilusión que el primero. Por descubrir que aún hay personas capaces de sorprenderme una y otra vez. Por el olor a hospital, a miedo, a angustia… a pérdida por partida doble en noviembre y diciembre, y por aprender de ti toda una lección de fortaleza. Por un concierto increíble, Quique, en medio de una triste navidad. Por la sensación indescriptible de despertar a tu lado por última vez y saber que ésa iba a ser la última vez; me dejé olvidado el corazón bajo tu almohada. Borraría el único momento en toda mi vida en el que sentí la necesidad, literal, de salir corriendo, y lo hice (a cambio descubrí que algo en mi vida tenía que cambiar). Por lo que me costó asumir que la mejor distancia es la mayor, y por el mes de febrero, con sus veintiocho días y veintiocho noches, en las que curé casi sin darme cuenta mis heridas. Por las ganas con las que hemos esperado todas las semanas a que llegase el viernes. Por la mezcla de ilusión y tristeza, en distintas proporciones, al confirmar que los veintitrés iban a ser vingt-trois y que los veinticuatro no iba a cumplirlos aquí. Por todas las veces que me has pedido que no me vaya con razones cada vez más ingeniosas, y por cómo aprendí a esquivar las preguntas que no podía responder siendo fiel a la verdad. Por un viaje inesperado tras el cual descubrí que hay sueños que se cumplen, que nada es imposible, y si no que os lo digan a vosotros (C&A). Por toda la gente que he conocido, uno por uno, en tan poco tiempo, y la satisfacción de haber hecho lo correcto por una vez. Por confiarte las tardes perdidas en la cafetería de la escuela arreglando el (mi) mundo para que la brújula volviera a marcar el norte. Por todas las miradas que no necesitan palabras. Por haber llegado por fin esa mañana en la que desperté con la seguridad de que no volvería a ser ni por todo el oro del mundo, lo siento, tú te lo pierdes. Por cómo has conseguido disipar, tú, casitodas mis dudas de una en una, acortando todas las distancias prudenciales. Por tu manera de decir no te lo he contado porque me gustas. Volvería a vivir los milcuatrocientosesentaynueve besos una noche de mayo cualquiera, cualquier día te tatúo las líneas de mi piel.
Por un año más... por un año menos.





domingo, 26 de abril de 2009

Pongamos que hablo de ti (o de mí).


Sólo quiero que funcione mi mundo (y el tuyo). Que el deseo llame a mi puerta tantas veces como quiera y que tu sonrisa me apetezca veintisiete veces al día. Y que siempre que me apetezca estés ahí, delante de mí, sonriendo a mi sonrisa, para poder matar cuanto antes las ganas de tenerte cerca. Quiero que me conozcas y me rechaces por lo que soy, antes de que me aceptes por lo que crees que soy. Que olvides lo que hubo antes de ti (o de mí), y no pienses en lo que habrá después. Si yo puedo hacerlo, tú también. Que no me importan los secretos, a partir de hoy tenemos todo el tiempo del mundo. Vamos a buscar el equilibrio perfecto, que la velocidad a la que nos acercamos sea la misma que la que nos atrae. Ni más. Ni menos.



Qué extraña sensación.

viernes, 13 de marzo de 2009

Que se ponga el sol por donde quiera.


No estaba del todo enterrado. Fue quitarle el plástico transparente que lo protegía y se cubrió de arañazos. Exactamente igual que la vez anterior. Pensé que podría ser por una vez como esas personas que no quitan el plástico durante meses para que no se raye, para que siempre esté comonuevo (que no nuevo). Pero antes o después se acaba rayando por el lado que no tiene plástico, no importa cuánto cuidado hayas tenido. A menos que lo entierres en una caja, plástico incluido, pero reconozcámoslo, pierde todo el sentido.

No había vuelto a pensar en ello. Me había acostumbrado a llevar la mochila puesta, tanto que me había olvidado de ella. Es hora de dejar los malos recuerdos por el camino, pesan demasiado. Y entonces seré capaz de mirar hacia atrás y pensar de una vez que todo lo que he ganado merece tanto o más la pena que lo que decidí dejar. Más, sin duda. Tienes razón, no fue para tanto y hace mucho que ha dejado de tener sentido. Adiós a todo lo que tenga que ver contigo.




Recomponiendo las piezas. Que sí, que aún encajan.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Me gusta la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse...



...con ganas de todo al mismo tiempo. La gente que baila bajo la lluvia y se olvida a menudo del tiempo y otras adicciones. La gente que se deja la piel y siempre sonríe, como en un estado permanente de emoción. La gente que habla de lugares en los que aún no he estado y hace que lo sienta como mi próximo destino. La gente que limita sus preocupaciones, que parece no tener miedo a nada, que siempre ve el vaso medio lleno. La gente que sueña con cambiar el mundo, que tiene sangre en las venas. La gente que sueña. La gente que escribe su propia historia y deja de estar de paso. La gente que me sorprende una y otra vez, que no da nada por perdido, que dice las verdades a la cara. La gente que despierta mi curiosidad más (in)sana. La gente a la que le brilla el alma en los ojos, que aguanta con fuerza la mirada, que no se permite hacerte daño. La gente que consigue que el tiempo sea un puto intruso, la que deja huella, la que te agarra por dentro...fuerte.

lunes, 12 de enero de 2009

Deja que los coches te salpiquen cuando pasen, que mojen tu risa con su puta prisa...


Despierta, desperézate, colecciona amaneceres. Camina, habla, sueña despierta y dormida. Lee, observa, besa, desea, siente con las yemas de los dedos, deja que los sueños se cumplan. Elige y equivócate – arriesgar que se llama-, muerde tus heridas. Apaga el móvil, ordena tu día en post-its, pinta en los coches empañados, acaricia los recuerdos en color. Deja de esperar, siente más y piensa menos, aprende a ser resolutiva. Estrena zapatos, píntate los labios, ve a esa exposición. Pierde el miedo, sonríe a tiempo completo, olvida de dónde vienes, inventa hacia dónde vas. Fotografía tu sonrisa, memoriza su olor, aguanta la respiración, ponte en su lugar. Sal a buscar, tararea tu canción favorita, cierra los ojos y ponle final (feliz).

viernes, 9 de enero de 2009

Borré todas mis huellas por no correr detrás de mi pasado

A nueve días del nuevoañonueve todo sigue casi igual. Diciembre dejó cicatrices que duelen cada día un poco más, cada semana un poco menos. La vida me puso a prueba y yo puse (muy) en entredicho su valor. Y el mío, eternamente cuestionado, volvió a gritarme que no, que no valgo para echarle un pulso, que estoy muy tierna todavía. A tiempo, eso sí, de haber evitado cualquier daño colateral con nombre propio de experto en los timbres de mi voz. A nueve días me he preguntado dónde han quedado las reglas del juego ahora que éste se ha vuelto otro. Las que acordamos y las que, al menos yo, perdí por el camino. Quizá me cansé de jugar pero me faltó el valor para abandonar(te). Y ahora que lo he reunido, el tiempo se ha diluido en las últimas lágrimas que llevan tu nombre, que no le sientan bien a mis ganas de besarte, de cogerte con vicio, de quitarte la ropa, de perder la calma, de sudar contigo. Se esfuman las ganas junto a los besos (y otras cosas) que ni nos dimos, ni nos dijimos. Amanecerán días más fríos y me tendré que acostumbrar...

-Este mes has sido toda una valiente.
-Lástima que la cobardía me haya ganado la batalla casi al final. Otra vez.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Bombillas de diseño que lucen al compás del abrir y cerrar de las carteras. Mazapán antidepresivo para hacer frente al sabor amargo de la crisis. Caminar rodeado de millones de personas por las calles del centro y aún así notar su ausencia. Villancicos con letras que rozan lo absurdo. Fotos que congelan sonrisas forzadas al brindar por un nuevo año que lo único que tendrá de nuevo será la última cifra. Niños que depositan su ilusión en forma de zapato bajo el árbol. Árboles cubiertos de regalos que compensan vidas vacías. En contra, asientos también vacíos que hace un año no lo estaban. A favor algún que otro nuevo ocupante. Echar de menos a los que no están y discutir con los que están. Reyes Magos bilingües que entienden de nuevas tecnologías. Atascos en un último esfuerzo por evitar la cena en casa de la suegra. Anuncios de colonias que no anuncian colonias. Anuncios a todas horas. A partir del día uno... como particular banda sonora de la larga lista de propósitos que nunca vas a cumplir. Doce campanadas a canjear por doce nuevos sueños. Oro, rojo y cava para desear que este año me desees. Compañías telefónicas que hacen su particular agosto en diciembre. Brindar por tener la oportunidad de brindar un año más. Pasar la última noche del año contando chistes, o riendo los (malos) chistes de la uno. Besos, besos, besos, no dejar para mañana lo que puedas besar hoy. Ser feliz aplicando la cantidad de alcohol adecuada. Resaca para olvidarlo todo hasta el año que viene. Hacer balance y que todo dependa del dolor con que se mire. Vivir en un mundo cada año menos cuerdo. A todos, a los de cerca y a los de lejos, feliz Navidad.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Hay días en los que crees estar viviendo una mala película, de las que nada más empezar estás deseando que termine. Y terminó. Casi antes de que nos diéramos cuenta, y dejando tras de sí una extraña sensación de alivio, junto a un enorme vacío que se nota, se huele, se siente.


Sólo tú eres capaz de llevar encima un bloc de dibujo tamaño super en momentos como ésos. Me asombra tu capacidad de poner todo en trazos, de pensar en trazos, de sentir en trazos. Me hiciste sonreír al darle la vuelta al papel, aunque piense que me has dibujado demasiado guapa. Será porque los artistas veis la vida con otros ojos. O quizá porque me quieres demasiado.

martes, 25 de noviembre de 2008

Últimamente no tengo corazón

Cuento hasta diez para no perder la calma. Puedo mirar a quien me mira, soñar con quien me sueña, pensar sólo en quien me piensa. Mejor cuento hasta veinte. No quiero hacerte (más) daño. Puedo pensar que no hay nadie más, desear que no haya nadie más. Treinta y uno, treinta y dos... Crees que puedes conformarte con un beso. Quieres creerlo. Crees que puedes esperar a que yo me dé cuenta de que puedes hacerme feliz. Cuarenta y cinco. Podríamos tirar del tiempo a ver si tenemos suerte. Pero tu tiempo es sólo tuyo, lo hemos hablado un millón de veces. Sesenta, sesenta y uno, sesenta y dos… Podría acostumbrar a mi corazón a que se acelere cuando te acerques, a que de un vuelco si me tocas, a que me impida respirar con normalidad si me besas. Setenta. A ser feliz contigo, si es que se deja. Setenta y cinco. No negaré que a veces duela pero te mentiría si supiese por dónde empezar. Ochenta y uno, ochenta y dos… Me faltan las palabras para gritar en silencio que no, que no tengo besos de sobra, y por mucho que quiera no puedo elegir con quien soñar. Noventa y siete, noventa y ocho, noventa y nueve…



Al segundo cien descubrí que nada de esto tiene sentido e hice un pacto con el cielo, infinito.

domingo, 19 de octubre de 2008

Paradojas

Quizá algún día encuentres a la personaespecial, al medio cítrico que dicen por ahí que todos tenemos en algún lugar. Quizá nunca la encuentres y te conformes con otra. Incluso puede que ya la hayas encontrado y que al girar el mundo en un sentido absurdo, las circunstancias siempre hayan estado en contra. O que la hayas encontrado pero, por la misma razón, tú no seas su personaespecial. Puede que viva en el otro lado del mundo, o quizá existió en otro siglo. O más duro aún, puede que esté ahí, a tu lado, y nunca te des cuenta.

Pero, ¿quién dice que no somos compatibles con más de una persona? ¿Qué nos hace pensar que entre más de seis mil millones y medio de personas hay que estar buscando sólo a una? Y contando con que exista, puede que el destino se comporte y te lo ponga en bandeja, o puede que sea caprichoso y te gane la partida sin ninguna opción, y en ese caso la solución sólo pasa por decidir si merece la pena plantearse lo difícil de encontrar esa personaespecial… Y si lo único constante en nuestra vida es el cambio, con lo paradójico que eso resulta, quizá haya una por cada etapa que vivimos, hoy tú, pero mañana él... y qué más da, si a veces nos olvidamos que sólo somos expectadores (del verbo to expect, esperar en inglés) y que si nunca aparece puede que sea porque el destino ha permitido que tu media naranja haya sido erróneamente seleccionada para llenar una botella cualquiera de zumo.

N.A. Pido encarecidamente perdón por haber escrito el post más cursi del mundo... no sé qué me pasa hoy, será que es domingo y todos tenemos algún que otro día tonto...

viernes, 5 de septiembre de 2008


Hoy me han regalado una bolsa de plástico llena de pétalos, brillantina dorada y demás ¿elementos? que no acierto a ponerles nombre. La historia es que se le presupone el poder de cumplir un deseo, y aún no lo he pedido. No sé si porque necesito demasiados o porque no necesito ninguno...


Vuelta a las clases con síndrome post-vacacional acentuado.

martes, 2 de septiembre de 2008

Esta noche me he sentado a escribir como cualquier otra noche sólo para descubrirme incapaz de construir dos frases seguidas con sentido. Últimamente he vivido más momentos intensos de los que por derecho me corresponden y eso me seduce y me bloquea a partes iguales. Tengo tantas cosas que decir que no sé por dónde empezar, no le encuentro el hilo conductor a lo que siento. Hoy sólo soy un puñado de sentimientos contrariados que me recuerdan que una no puede controlar la dirección del viento, pero sí orientar las velas. Y me ha entrado un agobioquetecagas.

viernes, 29 de agosto de 2008

Sobre lo que siento

Extraño comienzo Risas Conversaciones trascendentales Nadie dijo que fuera fácil Cómo te lo digo Tú a París… yo a Madrid No encuentro el momento oportuno ¿Estás enamorada de él? Ni contigo ni sin ti Dime que todo va a salir bien Las razones del corazón Nada va a cambiar El misterio de las ensaimadas No tengas miedo Curso de inglés Amores que apestan a verano Sé que te duele, pero es mejor así Sin prisas Margot Momentos inoportunos ¿Nunca has jugado a las palas? Mejor que en cualquiera de mis sueños Si no es con él que no sea con nadie Qué mayores estamos Pongo un circo y me crecen los enanos Duerme el mundo Haberlos, háylos MarcianitoVSmemoria de mosquito Cada día que pasa es uno menos ¿Lo ves? Te lo dije Morena mía Alucinancia Creciendo a marchas forzadas Haciendo un pulso cabeza y corazón ¿Cogemos un barquito? Las cartas sobre la mesa Dondinario, Pataria y demás Molestas inquilinas Es que no puedo escribir Sólo a medias ¿Te acuerdas? Nací en el Mediterráneo Complicado el cubo de Rubik Más cerca de los Beatles que de tus discos de jazz ¿Te lo he dicho alguna vez? Por tu culpa Fuegos artificiales Malditos códecs Contexto equivocado Hoy me he quedao pillao al verte Aproximaciones El Maestro Tofi Pide un deseo ¿Qué haría yo sin ti? Nada… lo mismo que yo sin ti Años luz Como dos gotas Pinturas rupestres Siempre soñamos que vuelva a pasar y hoy, que no ocurra más Tabarca Lo vi, y era para ti Estás cambiando No hay tiempo ni lugar Todo el día imaginando un momento parecido a éste ¿Qué sientes? No llores más Mil motivos Nunca te lo diría Sin aliento Sin nadie Nunca nos volveremos a ver Rebolear las patas No dijiste nada Lluvia de estrellas Si tú no lloras La calma, caricias, tu respiración Y qué hago yo con un millón de besos A esta misma hora hace justo un año Mis adorables sobrinas A ver cómo te digo eso Qué difícil es todo Un toque de canela No pensar en mañana Cómo has cambiado Sin excusas, sin calificativos, sin complicaciones Desde hace tiempo, si me permites, todo va fenomenal Disfrútalo A partir de aquí todo es mejorar No me importa nada El pasado te alcanza Soy un cobarde Tu puedes todo y más En Barna todos tienen vespa Ya te echo de menos y aún no te has marchado Echar a correr Lo más parecido a un te quiero Si tú me miras No quiero que te vayas La angustia de saber que es la última A love song Siempre estás soñando A la vuelta de la esquina Vivir mi vida que es sólo mía La despedida más corta del mundo Y no te pude decir todo lo que te quiero Mira en la despensa Por muy muy tontos que se pongan los kilómetros A ti… nos vemos en nuestro MadriZ...

domingo, 8 de junio de 2008

Sin más

Y dónde, en qué momento, en qué palabra,
se deja de querer,
y dónde, en qué lugar, por qué razón,
se deja de sentir...
Y dicen q se va... sin más.


Sin más. Que se va sin más. Que un día te levantas y ya no sientes nada, no echas de menos nada, no le necesitas. El resultado de una larga agonía en que la sensación de vacío deja paso al alivio como final (in)feliz y a un puñado de promesas escondidas bajo una coraza inquebrantable, que acabará desmoronándose una vez más. Como aquella vez... y aquella otra... y todas las que vendrán. Piénsalo, seguro que no es la primera vez. Y casi con toda la certeza, tampoco será la última. No se puede vivir siempre inventando excusas para evitar querer -y que te quieran-. Improvisar resulta agotador, y un día te sorprendes sin saber qué responder...y sólo queda rendirse de nuevo.

Nadie dijo que fuera fácil sacudirse de encima el pasado. Que el dolor cuando es por dentro es más fuerte. Necesitas una dosis extra de paciencia y que tu espacio, ése que se ha visto reducido durante años a la mitad, recupere su medida y se acomode, despacio, a tu nueva vida. Quédate con lo bueno, y olvida lo demás; estoy segura que es el mejor comienzo. Pero ármate de valor y de fuerza, el camino es largo, y sobre todo irregular e impredecible.

Y, hazme caso, estoy segura que a la larga sales ganando.

martes, 3 de junio de 2008

Bienvenida a casa

Hace poco llegué a la conclusión de que inconscientemente dividía mis situaciones en dos tipos de momentos, los que eran capaces de cortarme la respiración y los que no. He de reconocer que los primeros son muy fácil de identificar por lo inequívoco de sus síntomas, pero sobre todo porque sólo con ésos y nada más que con ésos, me sorprendo con la capacidad de recordar durante años cada gesto, cada mirada, cada sonrisa, cada palabra que los componen. Ese recuerdo sigue provocando en mí el mismo efecto que en el momento real, y así, mientras ordeno a las mariposas devolver el nudo a mi estómago, te incluyo en mi (ya extensa) colección de buenos recuerdos. Y no creas, no se trata sólo de recuerdos importantes, de grandes amores, de fechas inolvidables, sino de todos esos momentos, incluidos los de mi vida más cotidiana, que consiguen por un instante que me de un vuelco el corazón. Basta una sonrisa en la escalera, una llamada inesperada, una nota en mis apuntes, o una cervecita unida a conversación trascendental con mi otra mitad en ese lugar tan especial y que tanto me recuerda a ti.

martes, 27 de mayo de 2008

Me falta el aliento

He descubierto que para el tiempo hay más medidas que las que da el reloj o el calendario. Que he confundido las demostraciones de amor con el amor, y el amor con la rutina. Que la felicidad en pequeñas dosis sabe mejor, si no, se atraganta. Que las medicinas no sólo se venden en las farmacias... (tú eres mi envenenada medicina)

He aprendido a pensar menos unas veces, más otras. Que a mí me ocurren las mismas cosas que a todo el mundo, pero no sé por qué, me afectan más. Me he repetido todo el tiempo lo que quiero acabar creyendo y de tanto repetirlo (y repetírtelo), se va a acabar volviendo verdad. Y eso que está aquello de ten cuidado con lo que sueñas que a veces hasta se cumple... Todo es cuestión de actitud. Y no se puede vivir inventando excusas a tiempo completo; en algún momento se acaban los argumentos y descubres cuántas cosas te has perdido en la lucha contra no-se-qué que te has empeñado en frenar contra viento y marea.

Que ha sido un año duro, el que más de los que puedo recordar, pero igual de intenso en lo malo que en lo bueno; los momentos malos, malísimos, pero los buenos... de los que no se olvidan. Y hasta eso es como todo; después de la tormenta siempre llega la calma, y sólo queda parar, retomar el aliento, y continuar. Hacia atrás, ni para tomar impulso, que diría mi madre. Puedo decir que he vuelto a mi vida de siempre, la que nunca debí abandonar, porque se me estaban olvidando mis sueños, y hoy, a mis veintidós recién cumplidos, he decidido que vale la pena equivocarse y correr el riesgo de acertar.

Con respecto a ti, y ahora que vas a estar otra vez aquí... cuántoteheechadodemenos.



Felices 22.

jueves, 1 de mayo de 2008

Cambio botas, abrigos y bufandas por faldas, sandalias y biquinis. Viajes en coche bajo la lluvia por paseos eternos por el Retiro. Cambio el olor a humedad de la lluvia por el inconfundible sabor de la playa, del que mi memoria guarda los últimos resquicios esperando a ser renovado cuanto antes. Cambio película de acción en multicine de centro comercial por el mejor cine de autor en mi_cine_de_verano. Te cambio café a media tarde en el bar de siempre por cañita en ésa recién inaugurada terraza. E insulsa llamada de móvil por larga conversación en cualquier parque de la ciudad. Te cambio mis manos frías de mes de enero por tus brazos rodeando suavemente mi cintura. Y los fríos y oscuros madrugones en mi cama por la cálida sensación de la luz filtrándose por las rendijas de tu persiana. Y si quieres, te cambio mis miedos e inseguridades invernales por todas mis incipientes pasiones de verano.

martes, 29 de abril de 2008

Quién me ha robado el mes de abril...

Últimamente tengo la sensación de que las horas – quien dice horas dice días, semanas, meses... - pasan demasiado deprisa, y lo reconozco, es algo que me llega a desesperar. Sobre todo en momentos en los que miro el reloj y para mi sorpresa las agujas indican dos horas más de las que espero. ¿Cómo puede ser posible un margen de error de más/menos dos horas? Y no quiero que sigan avanzando, sino que se pare el mundo unos miles de instantes, suficientes para averiguar en un rato todo lo que no he sabido sobre ti en cuatro años. Dicen por ahí que si consiguiésemos movernos a velocidades próximas a la de la luz, los conceptos de distancia y tiempo cambiarían: el tiempo se dilata y la distancia se contrae. Pero hasta qué punto es eso cierto, si nadie puede moverse a la velocidad de la luz. Aunque sería perfecto: dilatar el tiempo contigo hasta límites infinitos y contraer aún más la incómoda distancia que separa tus labios de los míos. Sin duda el mes de abril más corto de mi vida, con sus 30 días y 30 noches como todos, y paradójicamente (o no) el más intenso en mucho tiempo.

...lo guardaba en un cajón, donde guardo el corazón.