domingo, 8 de marzo de 2009

Volveré a los sitios donde nunca he estado como vuelvo siempre al punto de partida.

Si me diesen la oportunidad no lo dudaría ni un momento. Suenas como si nadie te hubiera contado nunca que hay sueños que sí se cumplen, que hay destinos que van de la mano, que se tocan por muy paralelos que discurran. Como si nadie te hubiera contado que las líneas paralelas convergen en el infinito, la sensación intangible más parecida a cinco años mirando hacia otro lado, hacia el lado equivocado. Pero la eternidad no existe porque cada momento es el ahora, porque es imposible el miedo incontenible y le has ganado la partida. Cuéntale que has decidido que algo en tu vida tiene que cambiar… y que hoy es el día. Pídele una tregua al tiempo y cuéntale que de sus ojos nacen tus ochocientos veintisiete motivos.

Nadie que no seas tú va a concederte esa oportunidad.


Y no te olvides de acariciar la luna que se está volviendo loca.

viernes, 6 de marzo de 2009

Que las palabras se quedan cortas… o relato de otro viaje exprés.

Varias llamadas perdidas, una mala noticia y la mejor sorpresa, el cuadernito que no me compré (ahora vale doble) y la muñeca que dejé olvidada, tus miedos, tus lágrimas, -la angustia contenida-, nuestras nuevas ilusiones, heridas casi cerradas, la mesa de la esquina, dos cañas y una ración de más, dos vidas, dos ciudades, una noche fría, infinitas risas, un taxi, un mensaje, dos cafés con leche y dos croissants que casi saben a tarte tatin, una canción con historia y una vez más, una despedida.


Hasta la próxima, esta vez no sé si en Madrid o en París.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Regálale la silla donde te esperó.

Hoy he vuelto a soñar con un lugar que no sé ni donde está. Donde es horrible el miedo incontenible. Donde todo parece demasiado auténtico para ser fingido. Donde siento que no voy, que el equilibrio es imposible y he dejado de seguirte porque creo que en el fondo ya no hay nada (de nada). Donde lo podríamos haber hecho a tu manera pero nos hubiera llevado años. Donde ir con el alma al aire se ha convertido en algo así como venga, pasa y revuelve a tu antojo. Donde las apariencias engañan, o duelen, o ambas, o ninguna… y las promesas no valen nada (de nada). Donde la decepción es la más amarga de las sensaciones y no hay peor ciego que el que no quiere ver. Donde el ritmo lo marcan los latidos por segundo y no obedece a ningún principio activo conocido. Donde todas las fotos son a contraluz y sigo intentando encontrarle a tu voz el argumento. Donde el silencio se hace cada vez más raro y la ropa siempre combina bien con el suelo de su cuarto. Donde da igual que estés aquí o allí, la magia borra todas las pisadas. Donde a veces se me olvida que el mundo gira en un sentido absurdo, que las casualidades se escriben en un papel, que nunca se puede decir nunca (ja)más, ja! Todo va a salir bien, otra vez. Quizá mejor esta vez. Donde cada vez importan menos cosas, pero importan más.




Con un peso menos encima y cinco años más de vida.

lunes, 23 de febrero de 2009

Cada momento vivido. Cada maleta cerrada. Cada uno de mis amigos.


No voy a decirte cuánto voy a echarte de menos si me marcho. Al menos no todavía. Sería como contar de uno hasta infinito. Y siempre podemos hacer como si no pasase nada hasta que sea realmente inevitable. Lo que tú quieras.
Gracias a los dos por un fin de semana para no olvidar.

lunes, 16 de febrero de 2009

Desde hace tiempo si me permites, todo va fenomenal.....

Eso es, todo va fenomenal. Mis inseguridades cicatrizan mucho más deprisa desde que ha cambiado el punto de vista, desde que me siento más segura vestida con ojitos y una amplia sonrisa, la mía. Impaciente sin medida, pero acabarás por perder el control más antes que después (o eso espero) y es ahí donde empezaremos a jugar. Que es cierto que tengo el síndrome de la huida acentuada pero podemos llegar a un acuerdo con menos plazos en el calendario. Y no quiero, pero esto puede derivar en una guerra y se me ocurren cien maneras distintas de ganar y convertirme en tu pensamiento más oscuro, en tu dulce locura, en tu nueva perdición. Y el que avisa deja de ser un traidor.



Que no me gusta perder ni a las chapas.