jueves, 19 de marzo de 2009
viernes, 13 de marzo de 2009
Que se ponga el sol por donde quiera.

No estaba del todo enterrado. Fue quitarle el plástico transparente que lo protegía y se cubrió de arañazos. Exactamente igual que la vez anterior. Pensé que podría ser por una vez como esas personas que no quitan el plástico durante meses para que no se raye, para que siempre esté comonuevo (que no nuevo). Pero antes o después se acaba rayando por el lado que no tiene plástico, no importa cuánto cuidado hayas tenido. A menos que lo entierres en una caja, plástico incluido, pero reconozcámoslo, pierde todo el sentido.
No había vuelto a pensar en ello. Me había acostumbrado a llevar la mochila puesta, tanto que me había olvidado de ella. Es hora de dejar los malos recuerdos por el camino, pesan demasiado. Y entonces seré capaz de mirar hacia atrás y pensar de una vez que todo lo que he ganado merece tanto o más la pena que lo que decidí dejar. Más, sin duda. Tienes razón, no fue para tanto y hace mucho que ha dejado de tener sentido. Adiós a todo lo que tenga que ver contigo.
domingo, 8 de marzo de 2009
Volveré a los sitios donde nunca he estado como vuelvo siempre al punto de partida.
Si me diesen la oportunidad no lo dudaría ni un momento. Suenas como si nadie te hubiera contado nunca que hay sueños que sí se cumplen, que hay destinos que van de la mano, que se tocan por muy paralelos que discurran. Como si nadie te hubiera contado que las líneas paralelas convergen en el infinito, la sensación intangible más parecida a cinco años mirando hacia otro lado, hacia el lado equivocado. Pero la eternidad no existe porque cada momento es el ahora, porque es imposible el miedo incontenible y le has ganado la partida. Cuéntale que has decidido que algo en tu vida tiene que cambiar… y que hoy es el día. Pídele una tregua al tiempo y cuéntale que de sus ojos nacen tus ochocientos veintisiete motivos.Nadie que no seas tú va a concederte esa oportunidad.
Y no te olvides de acariciar la luna que se está volviendo loca.
viernes, 6 de marzo de 2009
Que las palabras se quedan cortas… o relato de otro viaje exprés.
Varias llamadas perdidas, una mala noticia y la mejor sorpresa, el cuadernito que no me compré (ahora vale doble) y la muñeca que dejé olvidada, tus miedos, tus lágrimas, -la angustia contenida-, nuestras nuevas ilusiones, heridas casi cerradas, la mesa de la esquina, dos cañas y una ración de más, dos vidas, dos ciudades, una noche fría, infinitas risas, un taxi, un mensaje, dos cafés con leche y dos croissants que casi saben a tarte tatin, una canción con historia y una vez más, una despedida. miércoles, 25 de febrero de 2009
Regálale la silla donde te esperó.
Hoy he vuelto a soñar con un lugar que no sé ni donde está. Donde es horrible el miedo incontenible. Donde todo parece demasiado auténtico para ser fingido. Donde siento que no voy, que el equilibrio es imposible y he dejado de seguirte porque creo que en el fondo ya no hay nada (de nada). Donde lo podríamos haber hecho a tu manera pero nos hubiera llevado años. Donde ir con el alma al aire se ha convertido en algo así como venga, pasa y revuelve a tu antojo. Donde las apariencias engañan, o duelen, o ambas, o ninguna… y las promesas no valen nada (de nada). Donde la decepción es la más amarga de las sensaciones y no hay peor ciego que el que no quiere ver. Donde el ritmo lo marcan los latidos por segundo y no obedece a ningún principio activo conocido. Donde todas las fotos son a contraluz y sigo intentando encontrarle a tu voz el argumento. Donde el silencio se hace cada vez más raro y la ropa siempre combina bien con el suelo de su cuarto. Donde da igual que estés aquí o allí, la magia borra todas las pisadas. Donde a veces se me olvida que el mundo gira en un sentido absurdo, que las casualidades se escriben en un papel, que nunca se puede decir nunca (ja)más, ja! Todo va a salir bien, otra vez. Quizá mejor esta vez. Donde cada vez importan menos cosas, pero importan más. Con un peso menos encima y cinco años más de vida.
